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Noticias de Gineco-Obstetricia en el Mundo

23/02/2010

Esclarecimiento sobre quistes ováricos

Fuente: American Journal of Obstetrics & Gynecology 2010;in press

Un análisis recientemente publicado de datos provenientes de un gran estudio de detección de cáncer ha dado esclarecimiento sobre la prevalencia, incidencia e historia natural de los quistes ováricos simples en las mujeres posmenopáusicas. Los investigadores dicen que los hallazgos avalan las recientes recomendaciones de controlar los quistes ováricos simples uniloculares en este grupo de mujeres sin intervención.

Especialistas de varios centros estadounidenses, incluyendo el Centro de Investigación Epidemiológica de la Fundación de Investigación Clínica Marshfield, en Marshfield, Wisconsin, analizaron los datos de una cohorte de mujeres de 55 años de edad y más, que tomaron parte en el brazo de intervención del Ensayo de Detección de Cáncer de Próstata, Pulmonar, Colorrectal y Ovárico (PLCO, su acrónimo en inglés).

En este brazo del estudio, las mujeres fueron sometidas a examen serial mediante ecografía transvaginal (ET) en forma anual a lo largo de 4 años. Para reunir los criterios de inclusión en el estudio, las mujeres no debían tener diagnóstico previo de cáncer pulmonar, de colon, ni ovárico.

En total, la ET visualizó al menos una vez los dos ovarios en 15.735 mujeres, y éstas formaron la población de estudio para este nuevo análisis. Un quiste ovárico simple se definió como un quiste con un volumen de menos de 10 centímetros cúbicos y sin áreas sólidas, septo o proyecciones papilares observadas en la cavidad quística.

Al informar sus hallazgos en un trabajo a ser publicado en American Journal of Obstetrics & Gynecology, los investigadores (Greenlee RT y cols.) dijeron que en el 14,1 por ciento de las mujeres se detectó al menos un quiste ovárico simple en el examen ecográfico de visualización completa. La prevalencia fue levemente más alta en las mujeres de 55-59 años que en los grupos de más edad (16 por ciento versus 13 por ciento, respectivamente).

De las mujeres en las que se hallaron quistes simples en el primer examen, el 79 por ciento tenía sólo un quiste, el 15 por ciento tenía dos, y el 7 por ciento tenía tres quistes o más. Poco más de la mitad de las mujeres con un único quiste simple en el primer examen (54,4 por ciento) todavía tenía un único quiste simple en el segundo examen 1 año más tarde, mientras que el 32 por ciento no tenía quistes en el segundo examen.

En las mujeres con dos o más quistes en el primer examen, el 23 por ciento no tenía quistes en el segundo examen. En general, los investigadores hallaron que más de la mitad de las mujeres con múltiples quistes simples tuvieron un número reducido de quistes al siguiente año.

Además hallaron que, entre las mujeres que no tuvieron quistes de ningún tipo en el primer examen de ET, la incidencia de quistes simples en el segundo examen fue del 8,3 por ciento, sin variación de la incidencia en los diferentes grupos etáreos.

También informaron que el riesgo de desarrollo subsiguiente de cáncer ovárico invasivo no fue significativamente diferente en las mujeres con uno o más quistes simples en el primer examen (0,41 por ciento) al de las mujeres sin quistes (0,44 por ciento; p = 0,85). De modo similar, el riesgo no fue significativamente diferente en las mujeres con un nuevo quiste simple en su segundo examen (0,22 por ciento) que en las mujeres sin quistes simples en los dos exámenes consecutivos (0,22 por ciento; p > 0,99).

En la conclusión de su trabajo, la que contiene desgloses más detallados de la prevalencia, incidencia y naturaleza de los quistes simples, los investigadores dicen que los quistes ováricos simples parecen ser “bastante comunes entre las mujeres posmenopáusicas, y la mayoría de los quistes parecen estables o resuelven al siguiente examen anual”. Y dicen que los hallazgos de este gran estudio proporcionan respaldo al reciente cambio del tratamiento quirúrgico agresivo de los quistes simples uniloculares a una monitorización cuidadosa en las mujeres posmenopáusicas (tal como lo sugiere, por ejemplo, un boletín sobre la práctica publicado en 2007 del American College of Obstetricians and Gynecologists).

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